1 · La diferencia se nota… pero menos de lo que crees
El salto de 60Hz a 144Hz es brutal: todo se ve más suave, el cursor flota y los juegos responden mejor. El salto de 144Hz a 240Hz también existe, pero es mucho más sutil. La ley de rendimientos decrecientes aplica: cada Hz extra aporta menos mejora perceptible que el anterior.
Los jugadores competitivos de FPS sí valoran ese plus de claridad en movimiento y menor latencia. Para gaming general, single-player o uso mixto, los 144Hz ya entregan una experiencia premium.
144Hz es el punto dulce para la mayoría · 240Hz es para quien compite en serio