1 · Velocidad: la diferencia que se siente todos los días
Esta es la razón número uno para tener un SSD. Al no depender de un cabezal mecánico que busca datos en platos giratorios, el acceso es casi instantáneo. Windows arranca en segundos, los programas abren al toque y los juegos cargan mucho más rápido. Un SSD NVMe M.2 es varias veces más rápido que un SSD SATA, y este a su vez es muchísimo más rápido que cualquier HDD.
El HDD es lento para el sistema operativo, pero perfectamente válido para guardar archivos a los que no accedes constantemente: respaldos, biblioteca de fotos y videos, instaladores.
Regla de oro: el sistema operativo y tus juegos SIEMPRE en SSD. Es la mejora más notable que puedes hacerle a una PC.