1 · Compatibilidad de software: la pregunta decisiva
Antes que nada, revisa qué programas necesitas. Si tu trabajo depende de software comercial específico (por ejemplo ciertas versiones de Adobe, AutoCAD, programas de contabilidad o ERP de escritorio), Windows garantiza compatibilidad nativa sin rodeos.
Linux brilla con software libre y multiplataforma: navegadores, LibreOffice, GIMP, editores de código, herramientas web y de servidor. Para muchas tareas de oficina y técnicas cubre todo; para software comercial muy específico, conviene confirmar que exista versión o alternativa válida.
Haz la lista de tus programas indispensables primero. El sistema correcto es el que los corre sin pelear.